30 de noviembre de 2008

Solucionario del primer examen


Prueba objetiva

1. Los animales superiores tienen un temperamento heredado de sus padres; nosotros desarrollamos, además, un carácter moral hecho de hábitos, de costumbres, aprendidos y decididos por nosotros mismos. Los animales son gregarios, pero el humano establece diversas convenciones sociales... porque el ser humano -dijo Aristóteles- es un "animal político".

2. Los fines propios de la vida humana son la dignidad y la felicidad. Naturalmente, la salud es condición de todos los demás bienes que perseguimos, pero el más específicamente personal y ético es la dignidad, su conservación o ampliación.

3. Los animales no pueden ser libres, porque la auténtica libertad implica inteligencia y voluntad. Los niños aún no tienen formada ninguna de estas facultades propias del espíritu humano.

4. A las instituciones y leyes que regulan la convivencia y actividad de una población se las denomina poder político.

5. La necesidad de normas, así como la de estabilidad y protección son factores que motivan la formación de Estados.

Preguntas

1. ¿Qué pasaría si no hubiera Estado?
El Estado garantiza un orden legal (jurídico) de derechos y obligaciones, la defensa de un territorio común, la paz social que permite colaborar en la consecución de lo que es bueno para todos, la educación, la sanidad públicas... Sin Estado, no sólo no podríamos hacer lo que queremos, sino que los fuertes abusarían de los débiles, los poderosos de los menesterosos, se impondría la ley de la selva y la brutalidad natural reinaría por todas partes.

2. ¿Quién cuenta en un Estado democrático con el monopolio de la fuerza? ¿Por qué?
Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado: el ejército, las policías, la guardia civil... porque los individuos han renunciado a "tomarse la justicia por su mano", han renunciado a la "venganza privada", confiados en los tribunales de justicia, que toman decisiones de acuerdo con la Constitución y leyes consensuadas por todos o, por lo menos, por la mayoría de los ciudadanos/as.

3. En un Estado democrático, ¿todo el mundo es libre de hacer y opinar lo que le dé la gana? ¿Por qué? Desde luego que no, tanto la libertad de hacer como la de opinar están sujetas a limitaciones. Igual que no se puede robar o asesinar, tampoco es lícito difamar o injuriar a las personas (delitos de opinión).

Definición

Estado: Comunidad de personas políticamente organizada. Los elementos fundamentales del Estado son: población, territorio, autoridad, poder de coacción, bien común, orden jurídico (legalidad).

Semblanzas

Victoria Camps nació en Barcelona en 1941, es catedrática de Ética en la Universidad Autónoma de Barcelona y una de las filósofas más famosas.
Ha denunciado siempre la exclusión de la mujer de la vida política. Con esta voluntad de compromiso obtuvo el cargo de senadora socialista por Barcelona en 1993. En 1996 abandonó su escaño. Frente a la concepción liberal del Estado mínimo, reducido a funciones policiales, plantea la necesidad de un Estado del Bienestar que lleve a cabo políticas concretas de justicia distributiva, en particular hacia colectivos de menor poder, como el de las mujeres. Con su obra Virtudes públicas ganó el premio Espasa Mañana de Ensayo en 1990, e intenta contrarrestar el vacío de la sociedad individualista y consumista actual. Considera V. Camps que la justicia social ha de apoyarse en virtudes como la solidaridad, la responsabilidad, la tolerancia, la profesionalidad y la buena educación. Aunque no ha dedicado su producción filosófica al feminismo, el capítulo titulado "El genio de las mujeres" es concebido por su autora como una alternativa a los planteamientos del feminismo de la igualdad de Celia Amorós y Amelia Valcárcel. V. Camps enfatiza el carácter positivo de las virtudes femeninas generadas por los siglos de exclusión y cree en la particular capacidad de las mujeres para transformar la práctica política y las concepciones del trabajo y del ocio en el camino hacia una sociedad más solidaria y menos alienada.

Aristóteles nació en Estagira (Macedonia, Grecia) hacia el 384 a. C., y murió en 322 a. C. Se le llama también el Estagirita. Fue discípulo de Platón, pero creó su propia escuela, llamada en Liceo. Fue el primer tratadista de lógica y de ética. Su Ética para Nicómaco es una obra inmortal, en la que dedica dos libros a la amistad, como base del orden social. En su doctrina ética y política desarrolla el ideal griego de la mesura, de lo razonable. La virtud es para Aristóteles un término medio cualitativo entre dos extremos prácticos y emotivos viciosos (uno por exceso y otro por defecto), así, entre la temeridad y la cobardía, estaría la valentía. Para Aristóteles nadie es bueno o malo por naturaleza, sino que somos lo que hacemos y decidimos libremente. En ética, para nada sirve el conocimiento del bien si no va acompañado de la práctica del bien orientada por ejemplo de los prudentes.

Comentario de texto

Resumen: En este texto el famoso filósofo moral Fernando Savater contrapone las ventajas de vivir en sociedad a la inseguridad y peligrosidad de la naturaleza.

Análisis de algunos términos: Savater usa la palabra "hombre" no en el sentido sexista de "varón", sino en el sentido más general de "ser humano", pues las mujeres también contribuyen decididamente a la formación de la sociedad humana. Usa expresiones populares como "nos pone a cien", para indicar que a veces, es un gran fastidio soportar lo que otros hacen, pues la convivencia es difícil.

Comentario y valoración crítica: Es evidente que las leyes de la naturaleza son bien diferentes de las leyes sociales, éstas últimas pueden ser vulneradas; aquellas, difícilmente. Por ejemplo, no puedo decidir ser ingrávido o dejar de alimentarme, pero sí puedo robar o asesinar, aunque no deba.
La sociedad humana no es un hecho natural e inconsciente (como la "sociedad de las abejas o las hormigas"), sino una construcción creada por seres humanos y para seres humanos por provecho, por muchos defectos que tenga, la sociedad siempre será más segura y útil para la mayoría que la soledad del inhópito desierto, en el que nadie puede sobrevivir solo. Como decía Aristóteles, nadie puede vivir sólo, a no ser que sea un animal o un dios.

24 de noviembre de 2008

Examen 24 de noviembre

A. Complete las frases

1. Los animales heredan su temperamento; nosotros nos forjamos un …………………… mediante el aprendizaje y el ejercicio de la libertad. Los animales son gregarios; pero el humano –como dijo Aristóteles- es un animal ……………………..
2. Los fines propios de la vida humana son la …………………………, la ……………………… y la …………………… El más específicamente personal y ético es ……………………….
3. Los animales pueden o no tener, como los niños, libre albedrío, pero no son libres, porque la verdadera libertad implica ………………………… y …………………….
4. Tanto a las instituciones como a las leyes que regulan la convivencia y actividad de una población se les denomina……………………………….
5. La necesidad de normas, así como la de ……………………. y ……………………, son factores que motivan la formación de Estados.

B. Responda razonadamente a dos de las siguientes preguntas:

1. ¿Qué pasaría si no hubiera Estado?
2. ¿Quién cuenta en un Estado democrático con el monopolio de la fuerza? ¿Por qué?
3. ¿En un Estado democrático, todo el mundo es libre de hacer y opinar lo que le dé la gana? ¿Por qué?

C. Defina: Estado

D. Escriba una semblanza de Victoria Camps o de Aristóteles

E. Comente el siguiente texto:

“La sociedad nos excita, nos estimula, nos pone a cien; pero la sociedad nos permite, además, relajarnos, sentirnos en terreno conocido, nos ampara. La selva, el mar, los desiertos también tienen sus leyes, su propia forma de funcionar, pero no están a nuestro servicio y muchas veces nos pueden resultar hostiles o peligrosos, incluso letales. La sociedad se supone que está pensada por hombres como nosotros y para hombres como nosotros: podemos comprender las razones de su organización y utilizarlas en nuestro provecho”.

Fernando Savater. Política para Amador, Ariel, Barcelona, 1992.

19 de noviembre de 2008

2. Virtudes y vicios

Lección Segunda

Virtudes y vicios. La justicia como ideal político

Nadie es malo o bueno por naturaleza, porque no tiene ningún mérito nacer con los ojos azules o el pelo rizado, varón o mujer, ruso o español. Creer que los zurdos (que son “diestros cerebrales”) son “siniestros”, o peores moralmente que los diestros, es una superstición del pasado. Las personas que nacen con taras físicas o defectos mentales han sido perjudicadas por la naturaleza, por el azar genético o por la mala suerte histórica (como los niños de Chernobyl), no por sus actos y decisiones. No son culpables de sus minusvalías. Merecen pues nuestro respeto y apoyo, y no nuestro desprecio.

Es fácil refutar[1] a alguien que piense que las personas son mejores o peores por su nacimiento, el color de la piel, la inclinación sexual o las capacidades naturales: La idiotez y la imbecilidad son la cosa mejor repartida del mundo, pues hay idiotas de todos los colores, en todas las clases sociales, en todos los países y sin distinción de sexo ni de raza. El mismo argumento nos sirve contra formas de discriminación como el racismo, la xenofobia, el sexismo o la homofobia.

El orden de la naturaleza es pues diferente del orden ético y político, aunque no podamos desvincularlos del todo. Por naturaleza, los varones y las mujeres son obviamente diferentes, pero eso no significa que las leyes deban asignarles diferente dignidad o distintos derechos y obligaciones. Pues desde una perspectiva ética tanto las mujeres como los hombres son personas, y desde una perspectiva civil resultan ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho, autónomos, esto es, capaces de dirigir su vida, si no completamente, al menos en parte.

10 de noviembre de 2008

Comentario de texto

Texto propuesto:

«Las personas somos –todas- radicalmente dependientes. Es verdad que en la cultura occidental hemos ocultado cosa tan obvia, por admiración hacia esa otra capacidad nuestra, la autonomía, que los individuos y los pueblos persiguen como una aspiración... Y, sin embargo, a cada persona acompañan desde la raíz la inevitable dependencia y la aspiración a la autonomía, la vulnerabilidad y la capacidad de hacer la propia vida.

Por eso, curiosamente, la única forma humana de conquistar una cierta independencia es la práctica de la interdependencia. Parece un juego de palabras, pero no lo es. Es el sueño de los viejos anarquistas, el apoyo mutuo, que hace progresar a los individuos y a las especies. El sueño cristiano y socialista de la solidaridad»

Adela Cortina. “Ética de la dependencia”. EL PAÍS, 6-9-2008, pg. 21.

El comentario de texto es un ejercicio que mide muy bien -si se corrige con cuidado- el grado de madurez de quien lo realiza.
Antes de precipitarte a dar tu opinión, debes asegurarte de que has formado adecuadamente una opinión, de que tienes una opinión bien formada.
Antes de opinar, ¡lo primero es comprender el texto!, pues mal vamos a poder criticarlo si no lo entendemos. Si el profesor lo ha elegido será por algo, ¿no crees? ¿Qué podemos aprender de él? Suele estar respaldado por la firma de una autoridad sobre el tema tratado, en este caso la escritora es una catedrática de ética de universidad que ha publicado un montón de buenos libros sobre valores cívicos. Así que ¡ojo con las descalificaciones apresuradas!
Para entenderlo bien puedes valerte del subrayado, y es muy conveniente buscar en un diccionario las palabras que no comprendamos (que "nos suenen" no significa que sepamos con precisión qué significan). Ej.: ¿Comprendes qué significa "vulnerabilidad"? ¿Por qué somos los humanos vulnerables?; ¿Qué significa "anarquismo"?, ¿quiénes fueron los "viejos anarquistas"? A veces, la comprensión del texto impone una investigación previa, consulta con enciclopedias, etc.
Podemos probar que hemos comprendido y dado sentido al texto resumiéndolo brevemente, en una síntesis de un 20% a un 25% del mismo. Así, si el texto tiene unas 20 líneas, será suficiente un resumen de 4 ó 5. El resumen debe contener el tema y el asunto general del texto. Por decirlo vulgarmente, "de qué va el rollo". Por ejemplo, "Adela Cortina valora la solidaridad, puesto que como seres humanos dependemos unos de otros". Como idea secundaria se puede añadir que la autora nos hace ver que por sobrevalorar mucho la libertad personal se nos olvida reconocer -y agradecer- los servicios que nos prestan los demás, empezando por los propios padres, a quienes debemos la vida. El agradecimiento es un gran valor social, pero desgraciadamente no está de moda. Recordemos lo que dice el pueblo: "es de bien nacidos el ser agradecidos".
Después del resumen, hay que analizar los términos principales. En el tx. que hemos trabajado se habla de "la cultura occidental". Está bien que asociemos lo que se dice en el texto con cosas que ya sabemos. Por ejemplo, que la cultura occidental es la que procede de la Antigua Grecia, más elementos semitas (fenicios, judíos, árabes, sobre todo en España), y romanos, que la cultura occidental tiene unos dos mil quinientos años, es común a los países europeos y a los países que los europeos formaron en América o Australia, y que es la que ha inventado la ciencia, el teatro y la democracia (¡ahí es nada!). Pero nuestra cultura ha exaltado tanto la libertad individual que se ha olvidado de los valores comunitarios, entre ellos la solidaridad, siendo así que no somos dioses ni nos bastamos a nosotros mismos, que nuestra libertad no puede ser más que una libertad limitada...
Ya conocéis aquello que dijo -con ironía- Aristóteles de que si alguien presume de que puede vivir solo es porque es un animal o un dios. Pero nosotros no somos ni una cosa ni la otra: necesitamos de los demás y debemos y podemos someter nuestras conductas a normas que garanticen la convivencia en paz, porque vivir es convivir.
Por último, podemos y debemos valorar crítica y personalmente el texto. Formulándole objeciones o nuevas preguntas. Por ejemplo: ¿Hasta qué punto es posible la solidaridad en un mundo en que se persigue sobre todo la maximización del disfrute individual? ¿Son compatibles una ética individualista y una ética comunitaria?, ¿una ética de la dependencia (heteronomía) y una ética de la independencia y la autonomía?

Resumiendo. Un buen comentario debe incluir:

1) Un resumen
2) Un análisis de los términos y/o las ideas principales.
3) Asociando lo que allí se dice con cosas que sé, problemas actuales, dando ejemplos personales, etc. Un comentario debe ser creativo y original.
4) una valoración crítica personal, que puede incluir nuevos interrogantes que se formulan al texto o desde el texto. Esto último es lo más difícil.

¡Ah! Se me olvidaba. También puedes acabar dándole un título a tu comentario, un título de no más de tres palabras que será el resumen del resumen.

27 de octubre de 2008

Cuestiones. Lección 1


1. El ser humano (varón o mujer) es y no es un animal. Ponga ejemplos de actos humanos animales y de actos propiamente humanos. ¿Es malo ser un animal? ¿Por qué son inocentes los animales, y sin embargo los hombres y las mujeres pueden ser
culpables de lo malo que pasa?

2. ¿Por qué puede y debe hacer el humano
lo que no le da la gana? ¿Qué significa que somos el único animal capaz de hacer lo que no nos da la gana?

3. Ponga ejemplos de actos propiamente humanos que requieren esfuerzo pero que merecen la pena. ¿Trabajan los animales?

4. ¿Cuáles son los bienes principales? ¿Cuál de ellos es específicamente humano?

5. ¿Por qué los seres humanos poseen dignidad?

6. El gran filósofo griego Aristóteles dijo una vez (con ironía) que si un ser humano puede vivir solo es porque: o bien es algo más que un ser humano (un dios), o algo menos (una bestia), pero no un ser humano. ¿Qué le parece esta afirmación?, ¿hay alguien que pueda vivir solo/sola? ¿Por qué no?

7. ¿Salud, dinero o amor?, ¿Cuál de estos bienes le parecen a usted más valiosos?

8. ¿Somos sobre todo animales racionales?, ¿o más bien animales emotivos y sentimentales? ¿Qué importancia tienen los sentimientos en nuestra educación cívica? ¿Hay malos y buenos sentimientos?

9. La palabra "Logos" significaba palabra, pero también razón, discurso, ley y relación. Explique por qué el humano ha sido definido como un "animal con logos".

10. ¿Son libres los animales? ¿En qué sentido puede ser libre un animal? ¿Son responsables los animales?

1. El Animal Político

Lección 1. EL ANIMAL POLÍTICO Y SUS FINES PROPIOS

No somos como los animales. Sus comportamientos están regulados por instintos. También nuestros actos dependen de los instintos, de las ganas. Pero no siempre podemos hacer lo que nos da la gana, a no ser que queramos comportarnos como animales. Somos un animal tan especial que podemos hacer lo que no nos da la gana. Eso sucede cuando hacemos algo que merece la pena aunque no nos guste, o cuando sacrificamos un bien menor por un bien mayor.
Nuestro comportamiento también depende, pues, de las costumbres y de las intenciones, que pueden ser buenas o malas, y no sólo de las ganas. El animal hace sólo lo que le da la gana. Se puede decir que es "esclavo" de sus ganas e instintos, despertados por estímulos externos; mientras que los seres humanos hacemos lo que creemos que nos conviene, aun sin ganas. Por ejemplo, nos lavamos los dientes todos los días para conservarlos sanos, o limpiamos la mesa después de comer, aunque no nos apetezca; guardamos una chuchería para el recreo, aunque tengamos muchas ganas de devorarla; dejamos pasar a una señora cargada por la acera, aunque tengamos prisa; el buen conductor respeta los límites de velocidad, aunque tenga ganas de correr como Fernando Alonso; sacamos la basura al contenedor, aunque no sea una actividad agradable, etc.

Así pues, a nuestra naturaleza animal (genérica), se une una "segunda naturaleza" moral (específica y personal), hecha de costumbres y actitudes, de normas y de propósitos, de tradiciones e inventos, de creencias, técnicas, artes y conocimientos científicos. A nuestro genio heredado (temperamento), se suma un carácter adquirido (en griego, "carácter" se decía "ethos", de donde viene la palabra "ética", como ciencia del carácter). La fuerza de este carácter moral, nuestra voluntad o espíritu, nos permite darnos forma y educarnos, como si fuésemos esculturas de nosotros mismos, y nos permite oponernos a las fuerzas de la naturaleza, incluso a la naturaleza propia, cuando juzgamos sus intereses como impropios.

Por lo tanto, nuestra mente es mucho más complicada que la de los animales, si es que puede decirse que ellos tengan una "mente". Tenemos como ellos, emociones elementales: miedo, deseo, asco, alegría, tristeza, rabia, vergüenza, como resortes que nos llevan a esta o aquella acción. Estas emociones son mecanismos de defensa que, como el miedo cuando huimos de un peligro, nos ayudan a sobrevivir; pero que a veces, como el pánico de la gente en un teatro, más bien son un estorbo irracional, porque la gente puede por pánico atropellarse y morir pisoteada. Pero, a lo largo de nuestra larga educación social, estas emociones se refinan en sentimientos complejos, como el desprecio, la amistad, la gratitud, la admiración...

Como otros animales, como las hormigas o los chimpancés, el humano es un animal social, vive en grupos, familias, tribus... Sin embargo, nuestra sociedad no depende de pautas fijas de acción, innatas como nuestros genes, sino de opiniones y decisiones, de tradiciones y conocimientos, de ideales y propósitos. Somos un animal inventor y creativo. Por eso hay distintas sociedades humanas y culturas diferentes. Mientras que todas las abejas hacen el panal de modo similar y se comunican de parecida forma, los hombres tenemos miles de lenguas distintas. Como nuestras ciudades, también nuestras lenguas son un invento cultural. El hombre no es sólo un animal social, sino también un animal político ("político" viene de "polis", palabra que en griego antiguo significó "ciudad-estado"). El hombre no vive en colmenas, sino en ciudades ordenadas por leyes y reguladas por costumbres y tradiciones.

Resumiendo, los seres humanos, al contrario que el resto de los animales tenemos una personalidad moral hecha de temperamento (heredado) y carácter (adquirido y en parte elegido). Los animales, en su inocencia, se comportan siguiendo pautas fijas de acción determinadas por genes; no son responsables porque no eligen. Los seres humanos tomamos decisiones y elegimos entre modelos alternativos de acción, buenos o malos, por lo que tenemos que responder de lo que hacemos; y vivimos en sociedades políticas reguladas por normas, inventadas y diversas.

Además de la salud y la felicidad -que también buscan a su modo los animales- los seres humanos ansiamos vivir dignamente, no nos conformamos con sobrevivir, sino que queremos una vida alegre, justa y bella. Estos son fines propios, determinados por nuestra naturaleza, en parte razonable y racional.

Se ha dicho que el hombre se diferencia de los animales por ser un “animal racional”, y sin duda su dimensión política tiene mucho que ver con su racionalidad y su capacidad para entenderse lógicamente con sus semejantes. Pero cuando intentamos explicar el comportamiento de los seres humanos, no siempre la racionalidad es su motivo principal, y muchas veces ni siquiera es un motivo importante. Si entendemos por racionalidad la capacidad para la lógica, ésta capacidad no es general en todos los humanos, ni hay una sola lógica, ni ha sido precisamente la racionalidad lógica la que ha inspirado nuestra historia o los acontecimientos más importantes de nuestra vida. Nadie, por ejemplo, se enamora "lógicamente", ni se apasiona por la música, los sellos de correos o los coches de fórmula 1, llevado a ello por un cálculo matemático. Sin embargo, si entendemos por "capacidad lógica" la habilidad para comunicar representaciones a nuestros semejantes (vivos o no) por medio de un lenguaje aprendido, entonces sí que podemos definir al ser humano como un animal con logos, esto es, un animal capaz de formular con símbolos sus representaciones mentales de estados de ánimo, cosas o acontecimientos, reales o imaginarios.

Somos el animal que habla, que cuenta, que miente, que persuade, que reza (habla con los dioses), que dicta leyes, que reniega de las leyes, que recita poesía, que formula ecuaciones, que dice lo que las cosas son o no son, que promete, que perdona, que consuela, que asesina...

El lenguaje nos sirve para infinitas cosas, pero básicamente para hacer tres que el resto de los animales no pueden hacer:

1. Para ordenar nuestro comportamiento. Función normativa.

2. Para expresar nuestros estados de ánimo. Función expresiva.

3. Para representar cómo son o no son las cosas. Función lógica.

Por eso se ha dicho que, para el hombre, "el lenguaje es la casa del ser". Si esa casa está en malas condiciones, si se habla mal o el lenguaje se empobrece, es señal de que la vida moral está en decadencia. Quien habla sucio piensa sucio.

La primera función del lenguaje, también llamada directiva o conativa, nos permite formular mandamientos o leyes, para organizar socialmente nuestro comportamiento. Esto es muy importante porque lo que hace al ser humano fuerte y poderoso frente a la naturaleza, lo que le ha permitido sobrevivir y crecer en número y poder desde su origen africano, hace un millón de años, cuando era una especie de mono listo y armado en medio de un paisaje hostil, ha sido precisamente esta capacidad para organizar su comportamiento según leyes y normas: religiosas, morales, técnicas o legales.

Los seres humanos vivimos en ciudades, fundadas y conservadas por leyes: no robarás, no matarás, etc. Estas leyes dan seguridad, continuidad y orden a nuestras relaciones. El cumplimiento de las leyes -si son justas- garantiza la paz social que hace posible el progreso del comercio, el desarrollo de la conversación y de las artes y ciencias, o sea, de la vida propiamente humana. Sin embargo, no puede haber verdadera paz sin justicia. La constitución urbana, civil o política, permite la especialización del trabajo, el aumento de la producción de bienes y servicios, la ampliación indefinida de los fines y placeres de la vida.

No siempre las leyes han sido buenas leyes, pueden ser contrarias a los fines propios de la vida humana y, entonces, es justo oponerse a ellas. Además, las condiciones de la vida humana cambian, así que no sólo es razonable cumplir leyes, sino también cambiarlas cuando entendemos que son injustas o inútiles. Rebelarse contra el orden artificial en que vivimos es algo que no puede hacer una hormiga respecto al orden natural en que medra.

Ya lo hemos dicho, al contrario que los animales, el ser humano no se conforma con sobrevivir. Si así fuera, nos bastaría con las "leyes de la naturaleza". Queremos conservar la salud, desde luego, y vivir una larga vida; pero además nos place tener amigos y ansiamos la dignidad y la felicidad. Todo lo que hacemos -si no lo hacemos a ciegas o "a tontas y a locas"- lo hacemos pensando que es lo mejor o, por lo menos, que es bueno. El bien es lo que todos los seres apetecen. Las tres cosas buenas son la salud, la felicidad y la dignidad. Gracias a la salud podemos jugar y divertirnos, trabajar e inventar, ¡y amar y ser amados!, que es lo más gratificante.

Por tanto, la salud es el primer bien natural de nuestra vida y la condición de todos los demás, pues sin salud, ¿para qué queremos el dinero? Luego, además de vivir, queremos vivir bien, ser reconocidos por los demás como dignos de vivir bien y, sobre todo, con capacidad para vivir felizmente. Buscamos la felicidad por naturaleza, pero su consecución requiere ciertos conocimientos técnicos e incluso artísticos. La dignidad, por su parte, es un fin específicamente ético y humano. Asignamos una especial dignidad a la condición humana y por eso la hacemos merecedora de derechos (a la vida, a la educación, al trabajo, a la expresión, etc.).

Estos derechos no son fáciles de mantener si nos aislamos del resto del grupo con el que naturalmente nos relacionamos (recordemos que ya dijimos que éramos animales sociales y políticos). El ser miembros de una comunidad, el ser CIUDADANOS, es lo que permite luchar por nuestra dignidad como personas. La educación moral del ser humano es por tanto, y sobre todo, Educación para la Ciudadanía: urbanidad, civismo[1], esto es, educación para vivir bien en comunidades urbanas (comunidades “políticas”, sensu lato), educación para el ejercicio activo de la función que nos es propia como seres humanos: la función de animal político o ciudadano, de sujeto civil, y ésta será una buena educación si nos prepara para llevar una vida social saludable, digna y feliz, lo cual sólo será posible en condiciones de libertad y en relación con instituciones justas.

[1] No es casual que “civismo” y “civilización” tengan la misma raíz. Constituir una civilización es algo más que desarrollar una cultura. El sujeto civilizado tiene una visión abierta, crítica, de la realidad natural y social.