La lección clásica sobre la ética civil o del ciudadano la dió el maestro Kant, para el cual, el progreso técnico-científico, si no va acompañado de progreso ético, es mera lentejuela miserable.
¿Por qué, para que haya progreso, es imprescindible la libertad del uso público de la razón, es decir, la libertad de expresión?
Para superar la minoría de edad y elevarnos desde el despotismo a la democracia ilustrada:
A pie de clásico: Kant y la ética civil
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4 de mayo de 2015
1 de febrero de 2009
El sabor de la ciudadanía
Enric Senabre ha publicado en la editorial Algar (Alzira, 2008)
este interesante librito, destinado a servir de lectura para jóvenes estudiantes de Educación para la ciudadanía.
este interesante librito, destinado a servir de lectura para jóvenes estudiantes de Educación para la ciudadanía.
El escenario de su historia es una clase muy actual, con alumnas y alumnos de todos los "pelajes". El narrador es Martín, un alumno de ESO que queda fascinado por los métodos y contenidos de la clase de un joven profesor que, repartiendo caramelos, hace reflexionar a sus alumnos/as sobre temas de interés ético y rabiosa actualidad: acoso escolar, igualdad, derechos humanos, relaciones sexuales, salud y drogas, nuevas formas de convivencia, democracia y participación social, globalización, inmigración, etc.
El libro deja cuestiones importantes en el tintero, pero no tiene pretensión de ser exhaustivo, de hecho la acción concluye en Navidad. Puede resultar un buen instrumento complementario o de lectura para el alumnado que quiera una introducción amena a los problemas de los derechos y deberes de los ciudadanos en un mundo complejo y en transformación.
27 de octubre de 2008
1. El Animal Político
| Estación de tren de Taormina (Sicilia) |
No somos como los animales. Sus comportamientos están regulados por instintos. También nuestros actos dependen de los instintos, de las ganas. Pero no siempre podemos hacer lo que nos da la gana, a no ser que queramos comportarnos como animales. Somos un animal tan especial que podemos hacer lo que no nos da la gana. Eso sucede cuando hacemos algo que merece la pena aunque no nos guste, o cuando sacrificamos un bien menor por un bien mayor.
Nuestro comportamiento también depende, pues, de las costumbres y de las intenciones, que pueden ser buenas o malas, y no sólo de las ganas. El animal hace sólo lo que le da la gana. Se puede decir que es "esclavo" de sus ganas e instintos, despertados por estímulos externos; mientras que los seres humanos hacemos lo que creemos que nos conviene, aun sin ganas. Por ejemplo, nos lavamos los dientes todos los días para conservarlos sanos, o limpiamos la mesa después de comer, aunque no nos apetezca; guardamos una chuchería para el recreo, aunque tengamos muchas ganas de devorarla; dejamos pasar a una señora cargada por la acera, aunque tengamos prisa; el buen conductor respeta los límites de velocidad, aunque tenga ganas de correr como Fernando Alonso; sacamos la basura al contenedor, aunque no sea una actividad agradable, etc.
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