En la antigüedad los seres humanos creían que las leyes eran dictadas por los dioses y reveladas por ellos a los hombres. Se confundía el orden divino y natural con el ordenamiento moral y legal. Se pensaba que un legislador inspirado por Dios mismo (como Moisés o Licurgo) había entregado las normas de comportamiento a la humanidad, estableciendo así lo justo y lo injusto para siempre. Se pensaba que Dios mismo otorgaba el poder a una familia, a un brujo, a los más ancianos de la tribu, o a un líder carismático[1]: el cacique, la nobleza, el caudillo, el señor, o el rey.
Mostrando entradas con la etiqueta estado de derecho. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estado de derecho. Mostrar todas las entradas
1 de febrero de 2009
4. Democracia y autonomía
En la antigüedad los seres humanos creían que las leyes eran dictadas por los dioses y reveladas por ellos a los hombres. Se confundía el orden divino y natural con el ordenamiento moral y legal. Se pensaba que un legislador inspirado por Dios mismo (como Moisés o Licurgo) había entregado las normas de comportamiento a la humanidad, estableciendo así lo justo y lo injusto para siempre. Se pensaba que Dios mismo otorgaba el poder a una familia, a un brujo, a los más ancianos de la tribu, o a un líder carismático[1]: el cacique, la nobleza, el caudillo, el señor, o el rey.
Etiquetas:
aristocracia,
autonomía,
ciudadano,
Constitución,
deberes,
democracia,
dignidad,
estado de derecho,
Ilustración,
monarquía,
persona,
pluralismo,
revolución,
soberanía popular,
súbdito
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

