7 de abril de 2009

5. Publicidad y Despilfarro


La mecanización y robotización de la industria han favorecido la superproducción de objetos de consumo. El problema para las multinacionales que fabrican coches, detergentes, productos farmacéuticos, complementos deportivos, refrescos, cigarrillos... no es ya producir, sino vender lo producido. Por eso han nacido las técnicas de marketing o merchandising, cuya “varita mágica” es la publicidad. De este modo, el sistema productivo no fabrica lo que el público demanda, sino que fabrica a un público dispuesto a consumir lo que interesa vender para generar beneficios.

Satisfechas las “necesidades básicas”: comer, beber, disponer de techo, calentarse... la producción produce nuevas necesidades y, lo que es más grave, produce seres humanos ansiosos de tener la última novedad tecnológica, el coche más potente (o más espectacularmente "tuneao"), la ropa de marca, las vacaciones más exóticas... La publicidad nos estimula incesantemente a atiborrarnos de alientos prefabricados, juegos electrónicos, vestidos de moda, móviles sofisticados; a cambiar de coche, a viajar, etc. Dicha inclinación nos anima a endeudarnos y a derrochar, pero también a ganar más para poder satisfacer todos esos caprichos, encadenando todo nuestro tiempo a la producción y al consumo. Incluso el tiempo “libre”, deja de serlo para vincularse necesariamente al consumo de ocio industrial: parques temáticos, discotecas, comidas de empresa, etc.

El mecanismo psicológico fundamental de la publicidad es el halago. Es la estrategia que usó el zorro con el cuervo de la fábula:

«Estaba el señor Cuervo posado en un árbol, y tenía en el pico un queso. Atraído por el tufillo, el señor Zorro le habló en estos o parecidos términos: “¡Buenos días, caballero Cuervo! ¡Gallardo y hermoso sois en verdad! Si el canto corresponde a la pluma, os digo que entre los huéspedes de este bosque sois vos el Ave Fénix.”
Al oír esto el Cuervo, no cabía en la piel de gozo, y para hacer alarde de su magnífica voz, abrió el pico, dejando caer la presa. Agarróla el Zorro, y le dijo: “Aprended, señor mío, que el adulador vive siempre a costas del que le atiende: la lección es provechosa; bien vale un queso”.
El Cuervo, avergonzado y mohíno, juró, aunque algo tarde, que no caería más en el garlito.»

El zorro de la publicidad nos hace creer una y otra vez que somos los reyes de la producción, que la industria sólo piensa en satisfacer nuestros menores deseos y gustos, nos adula ofreciéndonos una imagen mejorada de nosotros mismos, haciéndonos pensar que lo merecemos todo, “¡porque tú lo vales!”. Y nosotros caemos en el engaño, dejando caer el “queso” de nuestro tiempo y nuestro dinero y, a veces, incluso de nuestra salud. Piénsese en el problema de los accidentes de tráfico, o del alcoholismo y el consumo de otras drogas destructivas.

De este modo, el discurso publicitario, que es el que domina los Mass Media[1], conforma nuestras mentes y nuestras costumbres. El consumismo despilfarrador, en lugar de granjearnos salud, felicidad o dignidad, nos aleja de estos bienes reales para proporcionarnos otros virtuales, imaginarios y efímeros. Así, llenamos nuestros cuartos y armarios con cosas que no necesitamos, igual que engordamos con alimentos y refrescos que halagan nuestro paladar, con el reclamo del placer fácil e inmediato, pero que resultan a la larga poco o nada saludables[2].

El creciente poder de las multinacionales y de la Internacional Publicitaria es también un agente de homogeneización de usos y costumbres a nivel mundial. Las mismas películas, los mismos pantalones, las mismas músicas pegadizas, las mismas bebidas, la misma estructura de Supermercado, los mismos percings y tatoos, en Asia, Europa, América o África... Aborregamiento, narcosis y evasión a escala planetaria: “cuerpos danones y cerebros petisuisss”...













El objetivo fundamental de la publicidad es vender, pero para ello tiene que poner en marcha –como el zorro- complejas estrategias de seducción para hacernos creer que nuestra felicidad está necesariamente asociada al consumo de cierto producto o servicio, para eso usa procedimientos retóricos muy complejos con los que intenta persuadirnos de que compremos lo que vende. Llama nuestra atención, mostrándose excitante e interesante, despertando deseos, para que llevemos a cabo actos de compra del producto en cuestión (AIDA) [3].

Parece que la publicidad informa, que da buenos consejos y que razona, pero sus aparentes razonamientos no son más que falacias[4] y sofismas[5], con órdenes encubiertas. Todos sus enunciados pueden reducirse a uno: ¡adquiere tal producto o compra tal servicio! La publicidad nos adiestra mediante los mismos mecanismos que los domadores emplean para hacer saltar en la pista a sus animales de circo, mecanismos de asociación estímulo-respuesta[6].

La publicidad nos maleduca, haciéndonos creer que el fin principal y único de la vida humana es la satisfacción de los propios deseos y caprichos[7], nos contagia sus propios valores, que son los valores de la sociedad de consumo:

-La felicidad es el placer de consumir: moral hedonista.
-El modelo de todo progreso es el progreso tecnológico (neofilia:. “Lo nuevo es bueno por ser nuevo”).
-Ludismo, infantilismo, valores festivos. Ocio industrial. Libertinaje.
-Instanteneísmo: Moral de la Cigarra.
-Cultura de lo efímero, del usar y tirar.
-Comodidad, pereza, virtualidad: Moral del mando a distancia. Destrucción de los valores de la espera.
-Igualitarismo y gregarismo, estandarización del consumo bajo la apariencia del producto exclusivo y personalizado.
-Narcisismo, esteticismo egoísta. Culto al cuerpo y al look. Lo que importa no es ser, sino (a)parecer. Lo que no aparece en los monitores no existe.
-Espectacularidad, sociedad del espectáculo y del "famoseo". Lo público devora a lo privado.
-Determinismo y confiscación de la voluntad, bajo la apariencia de una extensión de la capacidad de elegir.
-Competitividad, emulación, deportivismo, velocidad, prisa.
-Cultura del simulacro, de la simulación, del sucedáneo, de lo light.
-Sexualización del amor y fetichismo de la mercancía. Cuánto más valen las cosas, menos valen las personas.
-Sustitución de la comunicación directa por la telecomunicación mediatizada (pay per comunication).

La forma política de la publicidad es la propaganda. El término “propaganda” es más antiguo que el de “publicidad”. Se remonta al siglo XVII cuando el Papa Gregorio XV creo la Congregatio cardinalium de Propaganda Fidei. Una comisión de cardenales que dirigía el adoctrinamiento católico en el extranjero. Pero el término se ha secularizado. Los partidos políticos hacen propaganda de sus ideologías[8] y de sus candidatos con las mismas músicas pegadizas que emplea la publicidad comercial.

La analogía entre la publicidad comercial y la propaganda política es fácil de ver. Si pago por un producto, estoy “votando” por él. Y cuando voto por un candidato político, estoy también decidiendo que una cantidad x de dinero público vaya a las arcas de su partido político, o que él mismo obtenga ingresos del Estado por el legítimo cumplimiento de sus funciones. Desgraciadamente, los partidos políticos, en lugar de presentar con claridad sus ideas y proyectos, explotan el encanto televisivo (telegenia) de sus candidatos, que cuentan con asesores de imagen y estilistas, y a los que no se les permite decir más que aquello que puede seducir al electorado.

La demagogia es una perversión de la democracia y una estrategia que usan ciertos líderes políticos para satisfacer sus propios intereses de poder político o económico, atrayéndose la opinión popular mediante halagos y falsedades, o exaltando los ánimos, apelando a emociones elementales como el miedo o la vanidad. Hitler o Stalin fueron terroríficos demagogos y, luego, tiranos sin escrúpulos. La tiranía es el peor de los sistemas políticos concebibles, porque todos los ciudadanos se convierten en súbditos, en esclavos del déspota o tirano. La democracia puede degeneral en tiranía. No hay que olvidar que Hitler llegó al poder elegido por el pueblo alemán.

Para evitar la demagogia es necesario contar con ciudadanos críticos y bien educados, que no se dejen seducir por la adulación ni arrastrar por el miedo, que no se dejan manipular fácilmente por la labia vana de los charlatanes. De este modo, la buena educación, la educación para el ejercicio activo y crítico de la ciudadanía es una condición de la verdadera democracia.

Cuestiones

1. ¿Puede confundirse la verdadera felicidad con el placer? ¿Son todos los placeres buenos (saludables y dignos)?
2. ¿Todo tiene su precio? ¿Cree usted que todo se puede comprar y vender?
3. ¿Se deja usted influir por la publicidad? ¿Por qué viste usted con pantalones vaqueros? ¿Son cómodos? ¿Son cálidos en invierno? ¿Son fresquitos en verano? ¿Fáciles de lavar y planchar? ¿Cómo es posible que se haya impuesto ese “uniforme” a nivel global?
4. El escritor de ficción científica Frederik Pohl, en su famosa novela Mercaderes del espacio, recrea una sociedad completamente dominada por la publicidad; y en su novela, La Plaga de Midas, un mundo en que el consumo está completamente esclavizado por la producción, y los pobres están obligados a engordar y consumir; mientras los ricos, no. Ese futuro... ¿no ha llegado ya?
5. ¿Es mejor siempre lo nuevo que lo antiguo? Investigue a qué se llama “obsolescencia programada” y por qué la industria programa la caducidad de sus productos.
6. ¿Quién manda en la tele?

Comentario de textos

A. «Yo ya no diré “creación de necesidades”, pues lo apropiado me parece “creación de la necesidad de consumir”, que, a su vez, se reduce a “necesidad de comprar”, en cuanto se opone a “las necesidades”, al ser sustitución de todas ellas y, por lo tanto, negación de cada una de ellas. La publicidad produce el consumidor y, consiguientemente, el hombre en su solo papel de personaje dentro del argumento de la producción; el hombre así producido es cada vez más sustancialmente lo que la economía ha necesitado y decidido que sea: el carburante de la producción. Aquella idea de un “orden natural” que hacía concordar el interés del productor y el del consumidor ha terminado por cantar la gallina en el denigrante espectáculo de ver cómo “la mano invisible” precipita en el supremo escarnio de no poder subsistir más que merced al imponente apoyo de las más escandalosamente visible y más estrepitosamente omnipresente de las manos: la publicidad.
El don de la palabra hizo que el hombre se expatriara para siempre de la naturaleza; por eso la artificiosa y fraudulenta invocación de la naturaleza, de una “armonía natural” para fundamentar la economía, ha terminado por convertir al hombre en un producto de la publicidad, que se le ofrece por teatro y por espejo en que fingirse, exhibirse y contemplarse, haciendo de él un animal falsificado; una figura cabalmente inversa, pero no menos ridícula o sangrantemente degradante, a la de un chimpancé de circo en camiseta y con gorra de visera o la de un oso de zíngaro bailando a son de pandereta o aún la del mismo aleccionado y malhablado loro de la barbería»

Rafael Sánchez Ferlosio. Non olet. “Homo emptor”. Ed. Destino, Barcelona, 2003.

1. ¿Por qué cree Sánchez Ferlosio que el ser humano ha sido degradado por la publicidad a un falso animal?
2. Explique por qué el ser humano reducido a consumidor es el “carburante de la producción”.
3. ¿Cuáles son las funciones de la publicidad?
4. Explique por qué, reducido a producto publicitario, el humano resulta un “animal falsificado”.
5. Explique por qué los “creativos” resumen con el acrónimo AIDA las cuatro funciones principales de los anuncios publicitarios.

B. «Aún no nos hemos dado cuenta de que vivimos en un mundo físico cada vez más violento porque hemos elegido –sobre todo a través de los medios de comunicación de masas- vivir en un mundo mental cada vez más violento.
Cada vez que contemplamos un espectáculo o leemos un relato repleto de violencia, nuestras mentes se impregnan de ella, como si asistiésemos a una violencia real. Lo que es todavía más sorprendente, pagamos voluntariamente por esa clase de violencia, la presenciamos y la convertimos en real dentro de nuestra mente. Cuando hacemos esto una y otra vez, nos volvemos insensibles a ella. De manera paulatina la violencia se convierte en una posible solución a la frustración, la pobreza y la injusticia; podemos acabar incluso aplaudiéndola.
Al seleccionar lo que tomamos de los medios de comunicación social, nos protegemos con respecto a tantos conceptos banales que nos apartan de la posesión en nuestro interior de una alegría permanente. Con muchísima frecuencia se nos han expuesto las mismas ideas manidas: fumar y bebes es signo de refinamiento, conducir a velocidades vertiginosas es signo de valentía, tener una pareja nueva cada día es signo de masculinidad o feminidad, hacer uso de la violencia es signo de fuerza y no comprometerse es signo de libertad. Con razón los místicos afirman que nuestro mundo está vuelto del revés. Estar seguro en todo momento es signo de refinamiento, ser inquebrantable es signo de valentía, estar permanentemente enamorado de alguien es signo de masculinidad o feminidad, perdonar es signo de fuerza y dominar nuestros sentidos y pasiones es signo de libertad»

Eknath Easwaran. Meditación, 1995.

1. ¿Por qué es imprescindible elegir con todo cuidado lo que tomamos de los medios de comunicación?
2. ¿Por qué los Mass Media nos pintan el mundo “del revés”?
3. ¿Es nuestra época más violenta que otras? ¿Por qué cree usted que tienen éxito los espectáculos violentos?

Comente las siguiente frases en relación a lo tratado en la lección:

a) “La prisa mata la ternura” (J. A. Marina)
b) “Todo necio confunde valor y precio” (A. Machado)
c) “Ni se compra ni se vende el cariño verdadero” (canción tradicional).
d) “Creíamos que entrábamos en el mundo de la abundancia. Estamos preparando un mundo de escasez para nuestros hijos, y la escasez genera violencia” N. Sarkozy, (14-1-2007, Discurso del congreso de la UMP, de la Puerta de Versalles).

Notas

[1] Entendemos por Mass Media, los medios de comunicación de masas: televisión, prensa, radio, Internet, vayas publicitarias...
[2] En las "sociedades opulentas", la mala alimentación y la falta de ejercicio, ha provocado problemas de sobrepeso, que incluso afectan a la población infantil. El abuso de los antibióticos, los analgésicos, los antidepresivos, los laxantes, producen efectos secundarios nocivos o acaban haciendo que no sirvan para nada.
[3] AIDA (nombre de una famosa ópera de Verdi) es tbn. el nombre mnemotécnico que usan “los creativos” (publicistas) para referirse a las funciones esenciales que debe cumplir un anuncio: llamar la Atención, conectar con un Interés, despertar Deseos y provocar Acciones de compra.
[4] Una falacia es un argumento que parece bueno pero que no lo es. Ejemplo: “(La Cocacola hace feliz a la gente porque es la chispa de la vida), tú quieres ser feliz, luego debes beber Cocacola”. El argumento es formalmente irrefutable, pero la premisa mayor –entre paréntesis- es sospechosa. La mayoría de los anuncios omiten expresamente la premisa más importante. Simplemente, presentan a gente como nosotros llegando al “éxtasis” gracias al producto que se nos quiere colocar...
[5] Sofismas llamaron los filósofos académicos a los argumentos que usaban los sofistas para hacerse valer ante el público poco instruido. Muchos de estos sofistas fueron charlatanes y demagogos sin escrúpulos, bien capaces de seducir a las masas haciéndoles oír lo que deseaban.
[6] Estos mecanismos de condicionamiento de la conducta han sido estudiados sobre todo por la psicología experimental conductista. Podríamos reducirlos a la estrategia del palo y la zanahoria: lo haces bien, zanahoria (regalo); lo haces mal, palo (p. ej. "nadie se fija en ti").
[7] Por esto se puede decir que la publicidad, más que humanizarnos, nos animaliza.
[8] Por Ideología se entiende una interpretación del mundo conformada por valores, intenciones, ideas e ideales políticos, una especie de filosofía (visión del mundo) publicitaria y/o propagandística.

1 de marzo de 2009

Ejemplos de Civismo




Wangari Muta Maathai nació en Kenia en 1940. Estudió biología en América y Alemania, y fue la primera mujer que se doctoró en África Oriental, en veterinaria por la universidad de Nairobi.

Como activista politica fundó el Movimiento del Cinturón Verde organizando la plantación de treinta millones de árboles para evitar la erosión en su país y mejorar la condición de las mujeres, por lo que se le apodó Tree Woman (Mujer Árbol).

Bajo el régimen del presidente Daniel Arap Moi fue encarcelada por exigir elecciones democráticas y denunciar la corrupción.

Desde el 2003 ha sido nombrada ministra de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Vida Salvaje de Kenia, y en 2005 fue escogida como la primera presidenta del Consejo Económico, Social y Cultural de la Unión Africana. En 2004 recibió el premio Nobel de la Paz.



Muhammad Yunus nació en Chittagong (Bengala), en uno de los países más pobres del mundo (Bangladesh), en 1940. Estudió con beca en América y fue profesor en Tennessee (USA). Cuando volvió a su tierra aplicó el concepto de "microcrédito": pequeños préstamos sin garantía, concedidos para incentivar la creatividad y actividad económica independiente de las personas más humildes, propiciando el desarrollo económico "desde abajo" que paliase el hambre y la miseria.
En 1974 propuso un tipo de organización social (Gram Sarker) que, debido a su éxito, fue adoptada en 1980 por el gobierno de Bangladesh para la aldeas rurales.
En 1976 fundó el Banco Grameen con el que ha beneficiado a 7 millones y medio de personas, que además son propietarias del "Banco de Pobres", en su gran mayoría mujeres que, asociadas en grupos de cinco o más, logran reembolsar 9 de cada 10 préstamos con sus actividades productivas.
En 1996, la Unesco le concedió el Premio Simón Bolivar. En 1998, obtuvo en España el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, y en 2006 el Premio Nobel de la Paz.

1 de febrero de 2009

4. Democracia y autonomía

Otón III en su trono imperial  rodeado
por los otros estamentos civiles y religiosos



Lección 4


En la antigüedad los seres humanos creían que las leyes eran dictadas por los dioses y reveladas por ellos a los hombres. Se confundía el orden divino y natural con el ordenamiento moral y legal. Se pensaba que un legislador inspirado por Dios mismo (como Moisés o Licurgo) había entregado las normas de comportamiento a la humanidad, estableciendo así lo justo y lo injusto para siempre. Se pensaba que Dios mismo otorgaba el poder a una familia, a un brujo, a los más ancianos de la tribu, o a un líder carismático[1]: el cacique, la nobleza, el caudillo, el señor, o el rey.

El sabor de la ciudadanía

Enric Senabre ha publicado en la editorial Algar (Alzira, 2008) este interesante librito, destinado a servir de lectura para jóvenes estudiantes de Educación para la ciudadanía.

El escenario de su historia es una clase muy actual, con alumnas y alumnos de todos los "pelajes". El narrador es Martín, un alumno de ESO que queda fascinado por los métodos y contenidos de la clase de un joven profesor que, repartiendo caramelos, hace reflexionar a sus alumnos/as sobre temas de interés ético y rabiosa actualidad: acoso escolar, igualdad, derechos humanos, relaciones sexuales, salud y drogas, nuevas formas de convivencia, democracia y participación social, globalización, inmigración, etc.

El libro deja cuestiones importantes en el tintero, pero no tiene pretensión de ser exhaustivo, de hecho la acción concluye en Navidad. Puede resultar un buen instrumento complementario o de lectura para el alumnado que quiera una introducción amena a los problemas de los derechos y deberes de los ciudadanos en un mundo complejo y en transformación.

10 de enero de 2009

3. El cuidado de la naturaleza



Lección 3


Hacia 1970, un grupo de sabios realizó para el Club de Roma un informe titulado Los límites del crecimiento. Se advertía en él que, si los humanos seguíamos aumentando la población mundial y la contaminación industrial al mismo ritmo, antes de cien años resultaría imposible la vida humana sobre la Tierra. Aunque el informe contenía algunos fallos, tuvo una enorme importancia porque nos avisó de los riesgos del crecimiento incontrolado, de los peligros de la producción masiva desmesurada, del despilfarro de recursos no renovables (como el petróleo), y de las negativas consecuencias de la alteración del medio natural.

Nuestra existencia depende del equilibrio de las condiciones medioambientales del planeta Tierra. Técnicamente, somos “parásitos” de las plantas, sin cuya fotosíntesis[1] no podríamos sobrevivir. En efecto, nosotros nos alimentamos de plantas, o de otros organismos que consumen plantas. Y, sin embargo, ¡qué poco respeto tenemos a las plantas, aun sabiendo que son seres vivos como nosotros! Quemamos los bosques o los talamos sin compasión, ensuciamos los jardines... sin reparar en que los vegetales son imprescindibles organismos productores de vida.

Entre los Productores, vegetales que dependen del sol, la tierra y el agua; los Consumidores, seres humanos y grandes carnívoros que producen desechos; y los Descomponedores (Insectos, hongos, bacterias) que los reciclan tiene que haber un equilibrio, que estamos rompiendo.

Los seres humanos dependemos directamente de ese equilibrio de la naturaleza, de la armonía del ecosistema[2]. Somos hijos de la Tierra (homo viene de humus, tierra fértil). Quien desprecia a la tierra se desprecia a sí mismo, porque, en efecto, ‘polvo somos y en polvo nos convertiremos’.

En el planeta Tierra abunda el agua, por eso un 70 % de nuestro organismo es agua, y sin el oxígeno que liberan las plantas sería imposible la vida tal y como la conocemos. De hecho, las plantas y los animales, según la teoría de la evolución tienen un mismo origen, que podemos establecer hace 3.500 millones de años aproximadamente. Es preciso, pues, extender la solidaridad vital a todas las especies vivas del planeta, de las que de un modo u otro, dependemos.

Desde un punto de vista ecológico[3], los seres humanos somos consumidores más que productores. Consumimos recursos que son escasos, unos renovables y otros no. Por ejemplo, el petróleo. El petróleo, también llamado “oro negro” por su valor económico, se ha formado lentamente en las profundidades de la Tierra como resultado de la descomposición de grandes masas vegetales de hace millones de años. Todos sus derivados nos son familiares, ¡nos vestimos y trabajamos con ellos: nailon, gasoil, plásticos, disolventes; pues bien, el petróleo es un bien no renovable: cuando se acabe (dentro de unos treinta años), se acabó. Además, los seres humanos, con nuestras actividades, alteramos, contaminamos el medio, dañando las condiciones que hacen posible la vida en un determinado ambiente. Por ejemplo: vertiendo a un río metales pesados que envenenan a los peces y a las aves que consumen peces; abusando de los abonos químicos, de los detergentes o de los insecticidas; causando ruidos que afectan al sistema nervioso… La contaminación se produce cuando echamos tantos desechos o residuos que los descomponedores (insectos, microorganismos, hongos) no pueden eliminarlos (biodegradarlos) convirtiéndolos en materia orgánica.

Algunos desechos son fáciles de biodegradar, de descomponer en sustancias que puedan transformarse de nuevo en vida: el papel se deshace fácilmente en materia orgánica, o el vidrio, que se descompone en simple arena con la que pueden fabricarse nuevos vidrios; otros materiales, sin embargo, como los plásticos, el papel-aluminio o los residuos atómicos, pueden tardar siglos o miles de años en descomponerse, o resultar muy venenosos para los organismos vivientes.

Existe una contaminación natural causada por catástrofes naturales, como incendios espontáneos, terremotos, plagas de langostas; y otra contaminación, cada vez más relevante, antropogénica, artificial, causada por el ser humano: gases y humos procedentes de nuestras industrias, residuos metálicos y químicos, ruidos, malos olores, destrucción de especies, etc.

Hasta el siglo XX, la actividad técnica humana se mantuvo en relativo equilibrio con la naturaleza, pero en los últimos cincuenta años el crecimiento de la actividad humana se ha vuelto insostenible por una serie de factores:

· Consumismo y despilfarro. En España se calcula que cada ciudadano produce más de quinientos kilos de basura al año. El consumo masivo de determinadas especies de animales salvajes, como las anchoas o los atunes, está acabando con las reservas mundiales.

· Reducción de la biodiversidad. Han desaparecido tantas especies animales y vegetales como en los 2000 años anteriores. 20.000 especies vegetales y 5000 animales se encuentran en peligro de extinción por la destrucción de los bosques o el abuso de herbicidas o insecticidas. Las selvas tropicales húmedas albergan la mayor riqueza faunística y vegetal del planeta, su fulminante deforestación está haciendo desaparecer especies desconocidas para el hombre, y que constituyen un capital genético inevaluable.

· Los residuos químicos contaminan los acuíferos y el agua potable se vuelve escasa. Durante la Guerra del Golfo (1991) se derramaron en el Golfo Pérsico 10 millones de barriles de crudo, y se incendiaron los pozos petrolíferos de Kuwait. En la actualidad, unos 1100 millones de personas carecen de agua potable y 2400 de alcantarillas sanitarias.

· El abuso de pesticidas (insecticidas, herbicidas, venenos contra “alimañas”) perturba gravemente los ecosistemas.

· Las sustancias radioactivas mantienen una peligrosa actividad durante miles de años. A parte de las bombas atómicas tiradas en Japón al final de la segunda guerra mundial y los experimentos atómicos en lugares deshabitados, ya se ha producido una terrible catástrofe atómica, la de Chernobyl (Ucrania) que ha afectado a millones de personas y ha envenenado una provincia entera para 25000 años.

· El calentamiento de la Tierra a causa del efecto invernadero de los gases (CO2, gases nitrosos y sulfurosos, metano) que resultan de la combustión del petróleo, carbón, gas... Este fenómeno modifica el régimen de lluvias, la intensidad de los vientos, las migraciones de los peces y las aves... Y probablemente sea la amenaza más grave para la vida humana en el planeta Tierra. El calentamiento global es efecto de la emisión de unas 3000 megatoneladas métricas anuales de CO2, que incrementa un 0,5% la concentración del mismo en la atmósfera. Esta gran cantidad de dióxido de carbono no puede ser absorbida por la atmósfera ni por las plantas de modo que se mantenga el equilibrio global, sobre todo si al mismo tiempo desaparecen 5000 m2 de bosques por segundo.

· La contaminación del aire y la lluvia ácida (con la que se precipitan sobre plantas y bosques distintas clases de venenos) resultan perjudiciales para los vegetales, para los animales e incluso para los edificios.

· La desertización. La falta de cubierta vegetal produce grandes erosiones de tierras fértiles, que se ven arrastradas hacia el mar por las lluvias. Por ejemplo, en Tailandia ha desaparecido el 90% del bosque tropical. En Galicia, en 2006, se quemaron intencionadamente 80.000 hectáreas de bosques.

· Las sustancias químicas elaboradas por la industria como conservantes, endulzantes, colorantes, intensificadores del sabor, etc., penetran en la cadena de alimentación y afectan a los tejidos de los seres vivos provocando alergias, cáncer, malformaciones, esterilidad... enfermedades.

A medida que el modelo consumista propio de los países opulentos (occidentales) se extiende a nuevas potencias económicas emergentes, como China o India, se aprecia más la insostenibilidad del mismo. No hay recursos naturales para todos, el crecimiento de la demanda los encarece rápidamente, y la velocidad de su consumo no permite su renovación. Ya está sucediendo y los primeros perjudicados son, como suele suceder, los países pobres. La conversión de alimentos (girasol, caña de azúcar, maíz, etc.) en biocombustibles para sustituir el gasoil y la gasolina provoca una elevación de los precios de los alimentos básicos y la multiplicación de hambrunas en África y en otros países pobres de América y Asia. Sus habitantes se ven obligados a emigrar, buscando mejores condiciones de vida.

No podemos seguir por este camino y es preciso reducir los niveles de contaminación y cambiar de modelo de comportamiento. Cambiar hacia un modelo de desarrollo sostenible. Por desarrollo o crecimiento sostenible entendemos aquél que no compromete el futuro de la vida en la Tierra, ni las necesidades de las generaciones futuras. Se trata, pues, de extender la solidaridad y el compromiso con la vida en general y con la humanidad en particular, hasta aquellos que todavía no han nacido, de renunciar a darnos caprichos presentes si estos comprometen bienes que van a necesitar nuestros descendientes.

Es claro que la filosofía instantaneísta[4] de la publicidad no favorece la práctica de esa filosofía del desarrollo sostenible, sino todo lo contrario. Nos anima a vivir ahora derrochando recursos, sin preocuparnos ni del pasado ni del futuro. No todos tenemos la misma responsabilidad porque, actualmente, el 20% de la población mundial, o sea, los habitantes de los países ricos, producen el 95% de los residuos tóxicos y el 65% de las emisiones que provocan el calentamiento de la Tierra y el cambio climático.

Por eso, diversas asociaciones internacionales han promovido conferencias y acuerdos; entre los principales:

1976. Convenio para la protección del Mediterráneo. Con el fin de reducir su contaminación y evitar que se convierta en un mar muerto.

1987. Protocolo de Montreal. Se prohíbe el uso de clorofluorocarbonos (CFCs), gases usados en los frigoríficos, los pulverizadores y en la producción de plásticos, y que destruyen la capa de ozono, que nos protege de los rayos del sol.

1991. Protocolo de Madrid. Se acordó prohibir en la Antártida “toda actividad relacionada con sus recursos minerales, que no sea la investigación científica”.

1997. Convención de Kyoto. Los países se comprometieron a reducir la emisión de CO2 a la atmósfera, los de la Unión Europea se comprometieron a reducir el 8% de emisión entre 2008 y 2012.

Las principales Conferencias Internacionales han sido: Las Cumbres de la Tierra (en Naciones Unidas y cada diez años). En la Conferencia de Estocolmo se elaboró la Carta de la Tierra, en la que se recogen los “derechos de nuestro planeta”. En la Primera Cumbre de la Tierra, de Río de Janeiro (1992), se redactó la Agenda 21, un documento destinado a corregir los desequilibrios ecológicos, económicos y humanos en el siglo XXI. En ella se reconoció la naturaleza integral e interdependiente de la Tierra, nuestro hogar, y el derecho de los seres humanos a una vida sana y productiva en armonía con la Naturaleza. En este documento, los países ricos se comprometieron a destinar el 0,7% de sus ingresos (Producto Interior Bruto, PIB) a ayudar a los países pobres, a tomar medidas para reducir la contaminación (Convenio sobre el cambio climático) y para evitar la desaparición de las especies (Convenio sobre biodiversidad).

En la Segunda Cumbre de la Tierra, la de Johannesburgo de 2002, se acordó que las energías no contaminantes (solar, hidráulica, eólica...) sustituyan a las energías fósiles (carbón y petróleo) y a la energía nuclear, mejorar las condiciones sanitarias del agua, recuperar las reservas pesqueras esquilmadas, minimizar el impacto de productos químicos, generalizando el uso de productos “ecológicos”, “bios” y “verdes”, mejorar el acceso de los países pobres a los mercados internacionales (reducción del proteccionismo de los países ricos respecto de sus productos agrícolas). Se insistió en que los países ricos deben destinar un 0,7% de su PIB al desarrollo de los pobres, pero en la actualidad sólo cinco Estados cumplen con este compromiso, entre los cuales no está España.

En septiembre del 2000 se celebró la Cumbre del Milenio. En ella, los países de la ONU establecieron un plan destinado a conseguir un medio ambiente sostenible (a reducir la contaminación) antes de 2015. En el seno de la ONU hay diferentes instituciones preocupadas por asuntos ecológicos:
La FAO: Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura. Intenta mejorar la alimentación de los habitantes del planeta.
La OMS: Organización Mundial de la Salud. Vela por la salubridad del agua y previene epidemias.
La AIEA: Agencia Internacional de la Energía Atómica. Vigila el uso de la energía nuclear.

Las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) más importantes de cuantas se dedican a la defensa del medio ambiente son las siguientes: Greenpeace, WWF/Adena. En España destacan AEORMA, Amigos de la Tierra y FAT.


Cuestiones

1. ¿De qué nos advirtió el informe Los límites del crecimiento?
2. ¿Qué es un ecosistema?, ¿qué sustancia constituye la mayor parte del cuerpo de los seres vivos? ¿Qué es la bioesfera?
3. ¿Qué es la contaminación? ¿Qué dos clases de contaminación podemos distinguir?
4. ¿Cuáles son los efectos negativos de la sobreexplotación humana del medio natural? ¿Cuál puede ser el efecto más grave de la misma?
5. ¿Cómo podemos reducir la contaminación en nuestra vida cotidiana?
6. ¿Dónde se celebró la primera Cumbre de la Tierra? ¿Qué acuerdos se tomaron en la misma?
7. Explique qué se entiende por “desarrollo sostenible”.
8. Señale dos clases de energías no contaminantes. ¿En qué tipo de producción no contaminante de energía es España una potencia internacional?
9. ¿Cuáles son los productos “ecológicos”, “bios” y “verdes”? Infórmese de qué distingue la producción ecológica de aceite de oliva. ¿Qué son las APIS? (pregunte en una almazara…)
10. Señale qué especies vivientes están en la actualidad en peligro de extinción en España y qué medidas ha tomado nuestro gobierno para protegerlas.

Vea el vídeo de Al Gore sobre Calentamiento Global: Una verdad incómoda.

1. ¿Qué es el calentamiento global? 2. ¿Qué lo produce? 3. ¿Qué consecuencias puede traer para la vida de los humanos en la Tierra? 4. ¿Cómo podríamos evitarlo?

Investigación

En 1978 el Amoco-Cádiz derramó 228.000 Tm de petróleo en las costas francesas de Bretaña. Investigue cuáles han sido desde entonces las mayores catástrofes ecológicas causadas por accidentes de grandes petroleros, sobre todo aquellas que han afectado al litoral español y qué medidas han puesto los gobiernos para prevenirlas.

Comentario de textos

«Artículo nº 45 de la Constitución Española (1978): 1. “Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo. 2. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva”».

«Ya no cabe tanta basura. Bolsa a bolsa, los españoles producimos unos 25 millones de toneladas de residuos cada año (kilo y medio por persona y día), y esos desechos no se evaporan: hay que meterlos en algún sitio. Con unos porcentajes de reciclaje que ni siquiera llegan al 10% la solución (pestilente y tóxica) durante décadas han sido los vertederos urbanos. Pero éstos han empezado a colapsarse. Las alertas han saltado y algunas administraciones autonómicas apuntan un nuevo rumbo: la incineración de residuos, hasta ahora con presencia discreta –y aún así, muy polémica- en España. Los ecologistas ponen el grito en el cielo. El Ministerio de Medio Ambiente calla: ya no es competencia suya sino de las comunidades autónomas. Y la UE apuesta, por primera vez, por la incineración porque es una fuente de energía... el vertedero debe ser la última solución»
Vera Gutiérrez Calvo. “La basura nos desborda. ¿La quemamos?”. EL PAÍS, martes 26 de agosto de 2008, pg. 24s.

1. Entérese de cuántas incineradoras y cuántos vertederos hay en Andalucía o en su provincia. ¿Qué razones esgrimen los movimientos ecologistas contra la instalación de plantas incineradoras?
2. ¿Qué medidas individuales y colectivas podríamos tomar para reducir nuestra generación de basura?

Ejercicio de Prospectiva: ¿Cómo vé usted el futuro? Imagínelo teniendo en cuenta algunos datos que a continuación se le ofrecen:

La mayoría de las especies animales que han existido en la Tierra ya han desaparecido. Lo más probable es que la nuestra también desaparezca, tal vez en unos miles de años. ¿Desapareceremos por no gestionar bien los recursos del planeta? Muchos empezarán pronto a escasear. ¿Serán los vertederos las minas del futuro? Si seguimos con las tasas de crecimiento demográfico actual, para el 2100 habrá 50.000 millones de bocas que alimentar. Si la degradación del suelo de África sigue al ritmo actual el continente sólo podrá alimentar al 25% de su población en 2025. 2000 millones de personas se convertirán en “refugiados ambientales”. Hace poco, España fue paralizada por una huelga de transportistas que protestaban por la subida del precio del gasóleo, ¿qué sucederá cuando el petróleo se agote por completo? La civilización actual tal y como la conocemos terminará a finales de siglo. El efecto más devastador no será en las ciudades -aunque seguramente nuestros descendientes tengan que renunciar al coche privado, las bolsas, el lavavajillas y la ropa barata hecha de plástico-, sino en el campo. Los tractores funcionan con gasoil y aran en una hora lo que una bestia de tiro en un día. Se calcula que el 90% de la energía para producir cereal procede del petróleo y el gas natural. ¿De dónde sacaremos la energía para producir insecticidas, herbicidas y fertilizantes? Para producir fertilizantes (síntesis del amoniaco), se requieren temperaturas de 500°C y presiones de 200 atmósferas[5]. ¿Y de dónde sacaremos el hidrógeno para producirlos si se agota el gas natural? A todo esto, los políticos no pueden tomar medidas drásticas (por ejemplo, contra el despilfarro de petróleo) porque resultarían antipopulares, o por la presión que ejercen sobre ellos las grandes multinacionales (del automóvil, por ejemplo)…


Notas
[1] Fotosíntesis: complejo proceso por el cual los vegetales con clorofila (verdes) absorben dióxido de carbono de la atmósfera, agua y otras sustancias y liberan oxígeno, sintetizando glucosa y otros compuestos que constituyen la materia viva, usando la energía solar.
[2] Conjunto de seres vivos relacionados entre sí en un determinado habitat y que dependen unos de otros. Los consumidores (seres humanos) de los productores (plantas y herbívoros) y éstos de los descomponedores (insectos, hongos, microorganismos), que transforman los desechos (excrementos, residuos, cadáveres) en materia orgánica (abono, compost, humus, alimento para plantas).
[3] La ecología es la ciencia que estudia el medio ambiente natural.
[4] Dicha filosofía se podría resumir en el imperativo libertino: “Come, bebe y ..., que el mundo se acaba” o en la metafísica según la cual sólo es real el presente... “y el que venga detrás que arree” del egoísmo narcisista y consumista.
[5] El uso de compuestos nitrogenados permite cultivar la misma variedad en un mismo suelo todos los años, si no habría que volver al barbecho o la rotación tradicional, pasando por las legumbres que restauran el nitrógeno del suelo.

30 de noviembre de 2008

Solucionario del primer examen


Prueba objetiva

1. Los animales superiores tienen un temperamento heredado de sus padres; nosotros desarrollamos, además, un carácter moral hecho de hábitos, de costumbres, aprendidos y decididos por nosotros mismos. Los animales son gregarios, pero el humano establece diversas convenciones sociales... porque el ser humano -dijo Aristóteles- es un "animal político".

24 de noviembre de 2008

Examen 24 de noviembre

A. Complete las frases

1. Los animales heredan su temperamento; nosotros nos forjamos un …………………… mediante el aprendizaje y el ejercicio de la libertad. Los animales son gregarios; pero el humano –como dijo Aristóteles- es un animal ……………………..
2. Los fines propios de la vida humana son la …………………………, la ……………………… y la …………………… El más específicamente personal y ético es ……………………….
3. Los animales pueden o no tener, como los niños, libre albedrío, pero no son libres, porque la verdadera libertad implica ………………………… y …………………….
4. Tanto a las instituciones como a las leyes que regulan la convivencia y actividad de una población se les denomina……………………………….
5. La necesidad de normas, así como la de ……………………. y ……………………, son factores que motivan la formación de Estados.

B. Responda razonadamente a dos de las siguientes preguntas:

1. ¿Qué pasaría si no hubiera Estado?
2. ¿Quién cuenta en un Estado democrático con el monopolio de la fuerza? ¿Por qué?
3. ¿En un Estado democrático, todo el mundo es libre de hacer y opinar lo que le dé la gana? ¿Por qué?

C. Defina: Estado

D. Escriba una semblanza de Victoria Camps o de Aristóteles

E. Comente el siguiente texto:

“La sociedad nos excita, nos estimula, nos pone a cien; pero la sociedad nos permite, además, relajarnos, sentirnos en terreno conocido, nos ampara. La selva, el mar, los desiertos también tienen sus leyes, su propia forma de funcionar, pero no están a nuestro servicio y muchas veces nos pueden resultar hostiles o peligrosos, incluso letales. La sociedad se supone que está pensada por hombres como nosotros y para hombres como nosotros: podemos comprender las razones de su organización y utilizarlas en nuestro provecho”.

Fernando Savater. Política para Amador, Ariel, Barcelona, 1992.