10 de enero de 2010

Plutarco. Educación o adulación



"Unicamente aquellos que han aprendido a desear lo que deben, viven como quieren" Plutarco


Plutarco nació en el año 46, en la pequeña ciudad beocia de Queronea (Grecia), siendo Beocia una tranquila provincia del imperio romano. Se dice que fue amigo del emperador Trajano.

Plutarco representa el mejor ejemplo de moralismo educativo de su época. Murió hacia el 120 de nuestra era. Se educó como otros jóvenes de su tiempo en Atenas. Allí, en la Academia fundada por Platón, recibe clases de Amonio, un filósofo de ascendencia egipcia, con quien se adentra en los secretos de las matemáticas, la retórica, la religión, y estudia las doctrinas de la filosofía platónica, pero también de la peripatética, de Epicuro y del estoicismo, con la Estoa polemizará en varias ocasiones.
Plutarco no pretendió ni resultó ser un pensador original, pero sus escritos morales (Moralia), en forma de diatriba, representan una magnífica y equilibrada síntesis de la cultura antigua, en su búsqueda constante por dirigir al hombre hacia la virtud (areté), mediante la lucha y control de las pasiones (páthê).
Como teórico de la educación resulta un verdadero clásico. Todos los esfuerzos de la educación (paideía) griega estaban concentrados en la formación del ser humano con el fin de que su comportamiento como ciudadano fuera el más provechoso para la pólis (ciudad-estado), como simple miembro de su comunidad o como figura destacada de la jerarquía política, social o religiosa.
Pero la crisis de la ciudad antigua, sustituida por entidades políticas mayores, en este caso el imperio romano, fomenta el individualismo, la desorientación y el aislamiento. En estas condiciones, que son en gran medida también las nuestras, se produce una interiorización de la educación; el ser humano perseguirá más que nunca aquella máxima tan antigua y socrática del “Conócete a ti mismo”.
En nuestros días, nada nos aleja más de un buen conocimiento de nosotros mismos que la falsa imagen que nos devuelve el espejo de la televisión, dominado por la publicidad comercial y la propaganda política, cuyo resorte fundamental para imponernos su visión de las cosas es el halago, la adulación. En relación a esto, las palabras de Plutarco cobran un sentido actual y clarividente:

“Es necesario apartar a los niños de todos los hombres perversos y, sobre todo, de los aduladores. Pues también quisiera decir ahora lo que repito con frecuencia a muchos padres: no hay especie más depravada ni que, sobre todo y rápidamente, lleve a la ruina a la juventud que la de los aduladores, los cuales aniquilan de raíz a los padres y a los hijos, afligiendo la vejez de los unos y la juventud de los otros; ofreciendo el placer como cebo irresistible de sus consejos. Los padres aconsejan a sus hijos [ricos] que sean sobrios, ellos que se embriaguen; que sean moderados, y ellos que sean impúdicos; que ahorren, y ellos que despilfarren; que amen el trabajo, y ellos que sean negligentes, diciendo: ‘la vida toda es un instante, conviene vivir no vegetar’” Sobre la educación de los hijos, 13ª.

Cuestionario
1. Escriba una semblanza sobre Plutarco de Queronea.
2. ¿Cuál era el fin principal de la educación griega (paideía)?
3. El abuso de la televisión ¿facilita el ajustado conocimiento de nosotros mismos? Por qué.
4. ¿Por qué la tele, los publicistas y los propagandistas, adulan a los telespectadores?
5. ¿Por qué los aduladores pervierten a la juventud?
6. ¿Conoce usted la fábula de El Cuervo y el Zorro? ¿Cuál es su moraleja?

Comente por extenso el texto de Plutarco con que acaba la entrada 

1 comentario:

Miguel de Esponera dijo...

Magníficos contenidos para "EpC". ¿Qué respuesta estás obteniendo de tus alumnos? ¿Qué grado de cumplimiento de objetivos?

Me parecen unas unidades didácticas muy bien preparadas.